Presunto culpable es un documental donde se narra la historia de Toño, un joven sentenciado por un asesinato que no cometió y aún con todas las posibles pruebas a su favor, el sistema falla en su contra. Lo relevante de la cinta es que el propio video tomado para hacer el documental fue el que sirvió como prueba para ser presentada con los magistrados.

Desde el inicio, la forma en cómo se presenta el nombre de la cinta tiene una dirección de arte impecable, el conteo de los días en la cárcel, los datos. La música, creada por Toño, es la cereza del pastel. Además, la actuación involuntaria del juez es destacable.

Quizá sea una historia lejana a lo que nos rodea -reos, juicios, cárcel-, pero lo escalofriante es que se trata del sistema judicial en el que vivimos. Así como la película El infierno, Presunto culpable es -tristemente- el retrato de nuestra sociedad.

Bien por el director de la película -Roberto Hernández- que, teniendo la autorización para grabar dentro del Reclusorio Oriente e irse por ese camino mostrando y llenando la pantalla con la miseria en la que están los reos, decidió ir más allá y presentarnos la historia resultante en el documental.

Por fortuna Toño contó con esa grabación, pero ¿y los que no? Presunto culpable es de esas cintas reveladoras y escalofriantes por presentarnos la verdad.